Victima, ¿Yo?

 

Este artículo se trata sobre las personas que se instalan en el sufrimiento y que toman como postura ante la vida el rol de “victima”, víctimas de la vida, de las circunstancias, de la familia, del trabajo, de la pareja, de los hijos, de la sociedad y del mundo.

¿Quien no conoce a alguien que sufre y se queja de todo?

Muchos conocemos personas que se hacen la víctima, que van por la vida suspirando y expresando su sufrimiento, incluso en situaciones agradables la persona que se hace la victima tiende a ver obsesivamente el lado negativo de las cosas, minimizando las cosas gratas, el placer y las satisfacciones de la vida, van sufriendo irreparablemente por cualquier cosilla expresándolo de diferentes maneras.

Quien se hace pasar por victima es identificado por los demás ya que en ocasiones es muy complicado convivir con ellos, es fácil detectar y ver el problema cuando esta afuera de uno, es decir en el otro, pero ¿y cuando el problema está en uno? Como lo mencione es fácil ver hacia afuera, pero y si… ¿uno es quien se hace la victima?

A continuación una breve información, mas qué para ver “la paja en el ojo ajeno, ver la viga en uno mismo”, si me conozco, me libero, me aprecio y me acepto.

De victima a victimario

“Yo me hago la victima, así domino al otro”. Por medio de la culpa se pueden obtener grandes ganancias, ya que al manipular a los demás estos bajan la guardia y la “victima” se aprovecha de su buena fe.

Ser victima es no asumir tu poder y tu responsabilidad sobre tu vida, se evade la toma de decisiones, así se puede culpar y explotar emocionalmente a otros. El depositario de la culpa accede en contra de su voluntad mediante manipulación y chantaje en un mar de lágrimas de la victima y esto crea resentimiento y amargura en la relación.

Una característica muy peculiar de quien se hace victima es que no escucha, no le interesa para nada saber o conocer acerca de alguien que sufre o que tiene un problema, no apoya, al contrario busca apoyo y comprensión, y si se da cuenta de que alguien le busca para pedirle, no da nada, se aleja. Es una postura ante la vida de pedir, demandar y no dar.

El que se hace la victima toma una postura ante la vida como perdedor, es incapaz de resolver sus problemas y las situaciones difíciles que se le presentan, en donde puede creer erróneamente que es incapaz de solucionar, que no tiene poder o control sobre la situación, y en ocasiones extremas llega a creer que ni siquiera tiene poder o control sobre si mismo, creyendo que todo es inevitable y que el mundo y los demás están en su contra. Odia, guarda rencor, ira, enojo, tristeza y resentimiento sobre los demás.

¿Por qué me hago la victima?

Se da el caso de hacerse la victima por elección por que hay inseguridad, baja autoestima e ignorancia, en ocasiones es aprendido y se toma como único recurso para obtener algo incluso amor y cariño. Se pierde el poder personal y se deposita en el otro. También hay una falta de valía, la persona que se hace la victima se siente poco valiosa y cree que no merece las cosas buenas de la vida.

La “victima” al hacerse menos muestra una faceta de vulnerabilidad y fragilidad para protegerse y así nadie le pedirá cuentas de sus actos y de sus errores, por que al no ser independiente por si mismo no es responsable de sus actos ni de sus errores, tiende siempre a pedir apoyo y consejo, depositando su poder en un tercero y así ya no se hace cargo ni de su propia vida, con esto demanda, pide y exige, llegando al grado de utilizar expresiones del tipo “tú debes de”, “Lo hice por que x me dijo” expulsan la responsabilidad, la echan fuera de su persona, así se sienten seguros y aprobados, pero con esto lo único que logran es que quien se da cuenta se aleje de ellos.

Recursos utilizados para hacerse victima

Quien se hace victima maneja muy bien el lenguaje corporal, utiliza expresiones de sufrimiento por medio de gestos de dolor, tristeza, evasión, nostalgia, hombros caídos, mirada baja, camina encorvado, parece ausente y ensimismado, con estas expresiones da muestras de dolor y sufrimiento, llevando a las personas cercanas a interesarse por ellos, a ofrecer ayuda y apoyo de manera incondicional, para que se sientan mejor o “con menos carga encima”.

Ganancias secundarias al hacerse victima

Por muy ilógico que parezca el hecho de vivir como víctima trae algunas ganancias como pueden ser: Agradar, conseguir indulgencia y compasión, chantajear y sentir erróneamente que se tiene dominio sobre el otro y sobre la situación. Atención y comprensión, escuchar alabanzas y comentarios positivos sobre su persona y sus acciones, sentirse aceptado, valorado, amado y transferir sus responsabilidades a otros.

El sufrimiento de quien se hace la victima

Quien se coloca en el rol de victima tiene una equivocada percepción de la realidad ya que llega a creer que nadie le quiere ni le comprende, es insaciable en sus peticiones, es demandante, insatisfecho, insaciable de atención, amor, cariño, e incluso de cosas materiales. En un momento puede estar tranquilo y al poco rato ya está otra vez en crisis existencial, lleno de tristeza y amargura, su actitud es pasiva agresiva, muestran a toda luz su malestar y sufrimiento, pero no lo expresa verbalmente, hasta estar seguro de que podrá obtener algo del otro, ejerciendo su coerción y chantaje sobre el o los manipulados.

La relación con una persona que se hace la victima es muy desgastante ya que siempre hay una deuda pendiente y la culpa está eternamente presente, ya que siempre espera el pago por una deuda, que por cierto nunca esta completamente saldada y es como la tasa de interés bancaria, siempre a la alza.

¿Así que: acaso te haces la victima?

¿Cómo dejar de ser victima?

Asumir la responsabilidad, tomar y adueñarse del propio poder, dejar de culpar a otros y al mundo por lo que te sucede, tomar decisiones propias y asumir las consecuencias de lo que se piensa, se hace y se dice, aceptar que nadie es perfecto, asumir errores, aceptar incondicionalmente las propias características, identificar defectos y virtudes, autoconocimiento, practicar la asertividad, hablar, aprender a decir NO, Dejar de ser dependientes.

Haciéndote responsable de tus actos, emociones y decisiones, dándote cuenta y aceptando con sentido del humor cuando te estas haciendo la victima, atesorar la libertad y la responsabilidad, soltar y perdonar. Dejar de exagerar y dramatizar los eventos.

Es muy importante la educación emocional aprender a vivir de manera mas responsable, sin ser victima de nadie, sin ejercer presión ni control de nadie, aceptando que se es vulnerable, que se esta expuesto al dolor pero que también se tiene el poder de trascender la adversidad. Se tiene el derecho de sentir el dolor cuando se presenta pero también se tiene derecho a soltarlo, dejarlo ir y no prolongar su estancia en la propia vida, el dolor es momentáneo no hay que hospedarse de manera indefinida en él, hay que continuar viviendo dejándolo atrás.

Recomendación

Responde por tu propia vida, cree en ti, descubre y acepta tu poder, utiliza la energía de manera positiva, utiliza el tiempo que inviertes en quejarte y llorar para crear y desarrollarte, estudia, lee, busca maneras diferentes de pensar, busca diferentes interpretaciones de lo que pasa a tu alrededor, no te lo tomes personal, no es contra ti, amate y acéptate como eres, impulsa y desarrolla tu amor propio, si te caes levántate otra vez. Y si se te complica demasiado, busca ayuda profesional.

“No seas víctima de nadie y mucho menos de ti mismx”

 

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