La existencia en este mundo
De repente se me hace tan frágil la existencia en este mundo, por cualquier cosa y en cualquier momento podemos desaparecer. Y aunque nuestro cuerpo deje evidencia de nuestra existencia, algo es seguro, nos marchamos, no sin antes dejar a nuestro paso una larga lista de personas, hechos, acontecimientos, recuerdos y experiencias, que marcaran la vida de los cientos de personas con las que tuvimos contacto.
Para nadie es fácil el aceptar que mañana esa persona querida, ese familiar se va, que emprende la marcha por un camino por el que no podemos seguirle el paso, al menos no de momento. Y solo nos queda aferrarnos a aquello que nos dejo, aquello que nos regalo en su permanencia en este mundo y en esta vida.
Decir adiós, verdaderamente adiós no es tan fácil, ya que se arranca un poco de nuestra esencia, quedando suspendida por un momento que puede ser eterno. No hay que olvidar que esa persona se va pero no del todo, nos deja una pequeña parte de su ser que con anterioridad se fundió con el nuestro. Fue, es y será parte de nosotros porque vivimos a través de los demás. Porque somos más que cuerpo, más que espíritu, somos conjuntos.
Por donde vamos tocamos almas, no somos solo uno, somos nosotros, lo que cada uno hace repercute e impacta en los demás, ya que estamos conectados con los demás seres humanos, con el mundo y con el universo. Somos parte de un todo que va mas allá de uno mismo. Por eso nos quedamos con algo de esa persona que ha partido, tenemos algo que es nuestro, aunque sea pequeñito, tenemos un poco de su esencia.
Y aunque lloramos y la mentamos su ausencia, sabemos que en algún plano de nuestra existencia, sigue viviendo en nosotros, en nuestros amigos, familiares, y en el entorno, nadie desaparece completamente, ya que vamos dejando huella de nuestros pasos por el camino, que para algunos es más largo que para otros.
Hay que llorar, llorar y llorar, sabiendo que mañana ya no estará, pero con la consciencia de que la muerte es parte de la vida, que morir también es vivir, que nadie está preparado para lo inevitable, que aferrarnos al dolor es prolongar inútilmente el adiós. Poco a poco con paciencia se irá aceptando la perdida, mirando que hay un camino para nosotros y que tenemos el derecho de seguir viviendo, recordando con amor y ternura los momentos compartidos con nuestro ser amado.
Estuve contigo hace tiempo, te deje, me dejaste, pensé en alguna ilusión que algún día te volvería a ver, me imaginaba que te diría, que harías, como seria nuestro reencuentro, pero ahora que te has ido para siempre, se que ya nunca te volveré a ver. Solo me quedo con tu recuerdo, con aquellas horas de nuestra infancia en donde reímos a carcajadas, en donde teníamos nuestros secretos, en donde nos fugábamos del mundo de los adultos en el juego infantil. Siempre serás parte de mí, te agradezco tu paso en mi vida, fue un placer haberte conocido.
Comentarios
Publicar un comentario